2009/07/02

Migración De Contenidos

Todos los poemas que podían leerse en esta bitácora han sido ya migrados a Nueva Mítica.

Si estás aquí porque visitabas de vez en cuando este lugar, y no te seduce para nada la idea de leer otras idioteces escritas por el abajo firmante que no sean poemas, es preferible que accedas desde este enlace.

Si, en cambio, has llegado hasta este lugar buscando poemas de un estilo o materia concreta porque los contenidos del sitio todavía aparecen en los motores de búsqueda, te recomiendo que una vez accedas a la nueva dirección utilices la barra de búsqueda sita en la cabecera de la página.

Saludos, y disculpas por las molestias.

P.D: Es posible que, temporalmente, alguno de los poemas antaño albergados en esta bitácora no aparezcan todavía en Nueva Mítica. Tal cosa se deberá a que se encuentran pendientes de revisión para su correcta publicación: si alguien, por misteriosa e insólita razón, tiene interés concreto en alguno de ellos, puede ponerse en contacto con su autor en el siguiente correo electrónico: tonimjover@gmail.com.

2009/06/26

Nos vemos en Nueva Mítica

A partir de hoy, Carmina Inconclusa queda definitiva y redundantemente inconclusa: en los próximos días, o semanas, o meses, voy a migrar sus contenidos a una nueva dirección. Cuando eso suceda ya no habrá nada que leer aquí, salvo una entrada que enlazará con la nueva dirección y cierta otra que conservaré por razones sentimentales. Y aunque eso aún no ha sucedido, lo dejo avisado pues ya no aparecerán más versos nuevos por aquí: lo harán, cuando se den, por allí, en Nueva Mítica. He pensado que sería una información de interés para esos pocos que se asoman por este lugar de vez en cuando, la mayoría de los cuales -lo sé- lo hacen no por la calidad de mis versos, sino porque conociéndome personalmente me hacen su visita cortés o vienen a chotearse un rato de mis ripios.

Saludos cordiales, para algunos. Grandes abrazos, para otros. Y disculpas a todos, por las molestias.

2008/05/10

Redondillas Para Una Vieja Guitarra

¿Oís? ¡Suena la guitarra
que amparó a los perdedores!
Y el dolor de mis mayores
las entrañas me desgarra...
¡Fantasmas que por mis venas
merodeáis por derecho,
y os llegáis hasta mi pecho
arrastrando mil cadenas!
Son mi herencia vuestros gritos,
vuestra queja es mi legado:
del ombligo vengo atado
al rencor de los malditos...
¿Oís? ¡Suena la guitarra
que amparó a los perdedores!
Y el dolor de mis mayores
las entrañas me desgarra...